EL DJ QUE QUIERE SER ABOGADO
Desprejuiciado. Melómano. Un músico atrapado en el cuerpo de un aspirante a abogado. Christian Medina, es un DJ arequipeño, un estudiante que nos muestra una realidad latinoamericana. «A veces hay que dejar nuestras pasiones, para vivir». La dura verdad de muchos jóvenes que tienen que arrojar un sueño, por una carrera que les asegure vivir en este país.
Por: Claudia M. Mostajo Díaz
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| DJ Christian. Hace unos años. |
Tener
veinticuatro años es una ventaja cuando tienes medios para vivir tranquilo.
Pero cuando no, podría convertirse en un apremio. Christian es la prueba de
que, en el Perú, no basta con tener talento. En Perú, tienes que buscar el modo
de sobrevivir, te apasione o no lo que elegiste para ese fin.
Este
estudiante de noveno ciclo de Derecho de la Universidad La Salle de Arequipa.
Tiene un talento en particular. Es DJ. Es un mezclador de música. Es un tipo
con ritmo. Uno que conoce el compás de su pasión. Un chico con el criterio
suficiente para elegir cuándo y por qué. Con ese mismo criterio optó por estudiar Derecho en una universidad, dejando atrás el sueño de niño. Christian
Medina, a quienes sus amigos llaman “Chris” [y me permite llamarlo así],
cuenta en esta breve entrevista esa experiencia de dejar un sueño para seguir
viviendo.
Chris, ¿cómo así elegiste estudiar derecho cuando tu
pasión es la música?
— No elegí. Me ofrecieron la oportunidad. Mis padres me ofrecieron la
oportunidad de hacerlo y además en una universidad. Creo que ellos se preocupan
por mí. No podría decepcionarlos. Quieren lo mejor para mí. No me gustan las
matemáticas. No soy bueno con la informática. Derecho fue mi única opción. Quiero
terminar mi carrera y después buscar otros horizontes.
Tu única opción. Buscar otros horizontes ¿Entonces no estás convencido?
— No, no es eso. Pienso que estudiar
—y me gusta hacerlo— te brinda oportunidades. Más aún en la situación del país.
Ser abogado —pienso— sirve para todo, porque todo lo que hacemos está regido
por leyes. ¿Quieres hacer una empresa?, necesitas un abogado. ¿Tienes
problemas con la autoridad?, necesitas un abogado. Es práctico. Un día
quiero tener mi empresa y dirigirla yo mismo administrativa y legalmente. Lo
que no haría —más bien— es litigar, eso no.
Christian es categórico sobre este punto. Litigar no es lo suyo.
Bueno, pero entonces, ¿dónde queda el
sueño de DJ? ¿Si pudieras elegir?
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| Imagen Referencial |
Mientras
converso con Chris, reflexionamos sobre esta realidad tan latinoamericana ¿Cómo
vivir del arte? ¿Cómo hacer realidad los sueños? ¿Cómo vivir de lo que a uno le
apasiona?
¿No estaremos siendo prejuiciosos Christian, con
relación a que no se puede vivir del arte? ¿Hay gente que sí lo hace, pocos,
pero hay?
— Mira, no tengo prejuicios o pienso que casi
no los tengo. Pero creo que esto es una realidad. Vivir de lo que a uno le
gusta es difícil. Implica muchos sacrificios. Existe el prejuicio de que no se
puede vivir de ser DJ, o en general del arte. Es un prejuicio y parámetros que
te pone la misma sociedad. Crecemos con esto, hasta nuestros padres nos lo
preguntan ¿De qué vas a vivir? Acá en Perú la música no está bien vista.
No es algo comercial, algo de lo que puedas vivir como en otros países.
Entonces ante esa situación, sí se justifica estudiar y dedicarte a otra cosa.
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«A veces hay que dejar nuestras pasiones, para vivir». Como cualquiera me gustaría llegar a cumplir mi sueño. Dejar todo, e ir a vivir mi sueño… |
Una lamentable realidad, diría
— Sí, creo que sí. Es que es un
sacrificio que implica muchas cosas. Salir de noche. Dormir poco. Estar
expuesto a algunas cosas. En mi experiencia como DJ he visto algunas cosas,
buenas y malas. Entre las malas pues, están el abuso del alcohol, las drogas,
las chicas que se te insinúan.
— Pero también la realidad no es
tan exagerada como en las películas. Depende del tipo de fiestas. Alguna vez,
en casos raros, he visto venta de éxtasis o algunas drogas.
¡Las chicas que se te insinúan! Eso me interesa.
¿Qué hay de eso?
— Obviamente
la emoción de las chicas. Bueno, siempre hay. Es obvio. (Sonríe) Siempre hay chicas
que se te juntan y te buscan. Pero algo serio nunca me ha pasado. Sólo es eso
de hablar. Le sacas el número y ahí queda. No he llegado a más.
Vas a ser abogado pronto y has estado en fiestas
como estas donde corren las drogas y el alcohol. ¿Qué piensas de todo ello?
— Sobre las drogas y el alcohol
bueno, no pienso que sea bueno o que sea malo. Simplemente que cualquier exceso
es malo. Además, pienso que —si vas a usar o consumir algo— tiene que haber un
fundamento. Un por qué lo hago.
— Por
ejemplo, si me dices que quieres legalizar la marihuana sólo para consumirte un
porrito sin que la policía te detenga, eso no lo apoyo. Lo que apoyo es el fundamento
de que se legalice por una cuestión medicinal. No para sacarle la vuelta a la
ley.
Háblame de la música. Hablemos del arte. ¿De quién
lo aprendiste? ¿Qué sientes cuando escuchas música? ¿Cómo te hiciste DJ?
— Aprendí como jugando. Era algo
más como un hobbie. Desde que estaba en el colegio. Había un programa que te
descargabas en tu computadora “Virtual Dj”, y ahí practicabas escuchando
y mezclando música. Un día conocí a un amigo de mi padre que estaba metido en
ese mundo. Mi papá me recomendó y comencé a trabajar con él. Este amigo me dijo
que hacía muy buenas mezclas y fui a una discoteca. Así empezó todo.
¿Qué se necesita para ser DJ?, parece sencillo
— Para ser DJ lo único que se
necesita es pasión y amor por la música. Es algo que nace en el corazón.
Estoy seguro que cualquier cosa que hagas con pasión te va a salir bien. Saber que estás
entreteniendo, es una pasión.
— Después, tienes que tener ritmo.
Criterio para poner una canción. Saber qué poner y qué no poner para que los
cambios no sean chocantes y la gente se divierta. Se requiere, además,
práctica.
— Me ayudó en mi caso que, de
joven, estudié piano. Quizá eso me dio ritmo. Ahí además descubrí que tengo más
habilidad con mi mano zurda que con la diestra.
¿Qué implica ser DJ? ¿Por qué lo dejaste?
— Al comienzo fue difícil por las
amanecidas. Despertaba con sueño. Cansado. Pero luego te acostumbras. Es algo
que me gusta hacer. Me gusta entretener a la gente. Amo la música. Pero como te
decía, con el tiempo te das cuenta que las malas noches y ese ritmo de vida te pasan la factura. Estaban las
amanecidas, estás con sueño, las ojeras, el malhumor. Te desgastas. Incluso por la
poca luz en las discotecas y el esfuerzo, ahora uso lentes. Después fui al
gimnasio y para ver los efectos tenía que dormir mis ocho horas, eso, más la
universidad, fueron condicionantes y tuve que dejarlo sólo para los fines de
semana. Hasta ahora que ya no lo hago.
¿Y qué más aprendiste aparte de todo lo que me has
contado?
— Que no soy racista con la música.
Me gusta de todo. En mi lista de Spotify tengo de todo, desde música electrónica,
rock de los 80´s, cumbia que escucha mi familia, reguetón, de todo. Es una
forma de vivir sin prejuicios y sin hipocresía.
¿Hipocresía?
— Sí, no me gusta la hipocresía de
la gente. Dicen una cosa y hacen otras.
¿Te refieres a las poses?
— Sí, eso precisamente. Las poses.
Cuando quieren sacarles la vuelta a las cosas o como cuando salen a las calles
a reclamar por algo, como el caso del policía en EUA que mató a un hombre de color. Es pose. Es hipocresía cuando salen a destruir cosas y reclamar
invocando racismo. Cuando aquí por ejemplo, nosotros despreciamos a los
venezolanos. Eso es hipocresía, es pose, como lo llamas.
Es triste. Pero es realidad. Dime Chris, a todo
esto, ¿has encontrado un punto en donde ser Dj y ser casi abogado, tengan un
objetivo en común?
— Sí. Hay algo que quiero cambiar.
Sucede que, durante mi experiencia como DJ, he sido testigo de cómo
instituciones como APDAYC, hacen uso y abuso de sus potestades. Dudo que esta se
pueda atribuir en realidad tantas. Hacen cobros que no son legales. No cumplen
con la labor de proteger la propiedad musical y de alguna manera a los autores. No, ellos buscan fines alejados de esa labor. Eso es lo que como abogado
quisiera cambiar, quisiera mejorar, quisiera legislar.




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